Arriendos: un ‘dolor de cabeza’ de los ciudadanos

El costo en los arriendos se vuelve un problema a la hora de alquilar un lugar donde vivir, por la economía familiar.   Diego Cáceres I EL TIEMPO
El costo en los arriendos se vuelve un problema a la hora de alquilar un lugar donde vivir, por la economía familiar. Diego Cáceres I EL TIEMPO

Los costos de los arriendos de viviendas y locales comerciales siguen siendo un ‘dolor de cabeza’ para los ciudadanos. Milena Peña lleva tres meses buscando un lugar donde habitar. Carlos Briceño se mudó a la ciudad desde hace ocho meses y vive en un cuarto.

“He caminado por diversos lugares para hallar algo adecuado, donde mis dos hijos puedan tener un espacio amplio para disfrutar, además de tener las comodidades necesarias y los servicios básicos, pero no encuentro algo que cueste menos de 300 dólares”, relata Peña.

Ella ha buscado incluso en las páginas de redes sociales, donde la mayoría de arrendatarios promocionan los inmuebles y el uso que se le puede dar, además de información como cuántos cuartos tiene, los espacios en los que está divido, si hay o no garaje, patio, e incluso si se permite o no mascotas. Además, considera que es importante saber si se paga alícuotas o garantía.

“Llama la atención los espacios en los que está dividido el departamento o la casa, pero no deja de ser un exceso el costo a pagar y eso es lo que espanta, al momento de preguntar o mostrar interés en el arriendo”, acota.
Lo mismo le sucede a Briceño; él llegó a la ciudad por motivos de trabajo y en la búsqueda de un mejor futuro para su familia. “Mi intención, desde que vine, fue empezar a ahorrar para poder arrendar un lugar más grande, para traer a mi familia, pero no he podido hacerlo”, confiesa.


Según este mecánico automotriz de 43 años, “son días difíciles, más aún cuando no se tiene un sueldo que sobrepase los 400 dólares y que los arriendos cuesten entre 200 y 300 dólares, y, aparte, pagar servicios básicos; ¿de dónde saco para la comida?”, se pregunta con un visible gesto de preocupación.

Por lo pronto, vive en un cuarto donde paga 60 dólares, incluido agua y luz, pero, según él, solo entra una cama y una mesa, y el baño lo comparte con otros vecinos.

Locales
Aída Valverde, desde el año pasado cancela 500 dólares mensuales por un local que alquiló, cercano al centro de la ciudad. A su criterio, las autoridades deberían normar esta situación porque hay mucho abuso, “porque hay temporadas que escasea el trabajo y, a veces, solo saco para el arriendo”, comparte.

Normativa
“Los arriendos no se regulan por decreto, lo que se tiene que hacer es que el propietario del inmueble solo pueda cobrar una cantidad equivalente a lo que paga por impuesto predial urbano”, así lo sustenta el director del departamento de Avalúos y Catastros de la Municipalidad, Pablo Peñafiel. “El Municipio hace una revisión del avalúo catastral y valorarlos de acuerdo a los informes técnicos, para que nadie cobre más de lo que está determinado en la ley de inquilinato”, aumenta Peñafiel.
“Es conocido que el Municipio emite los cánones arrendatarios que se calculan, tomando el 10 por ciento del avalúo catastral mensualizado, para 12”, profundiza el funcionario.


Los arriendos en la ciudad, según Peñafiel, dan razón del negocio de la oferta y la demanda, también de las necesidades que tenga el ciudadano. “Hay predios en la ciudad que están ubicados en zonas comerciales y que tienen servicios adicionales que no son los básicos; estos hacen que el valor del arriendo difiera en lo que dice la Ley de inquilinato”, constata.

Señaló, además, que el valor de un arriendo no lo impone el Municipio, se trata de un acuerdo entre el arrendador y el arrendatario, donde fijan los costos y la firma de un contrato.

Añade que, hasta el momento, no hay un registro o cultura de presentar un contrato de arrendamiento, en la Dirección de Avalúos y Catastros, “solo piden el documento del canon arrendatario, para realizar un proceso legal, mientras una de las partes ha incumplido con el contrato”.Paulo Valverde, juez provincial de la Sala de lo Civil y Mercantil, de la Corte Provincial de Justicia del Azuay, resalta que el arriendo es un contrato donde hay derechos y obligaciones.

En estos, según el juez, se indica las condiciones de entrega del predio, local o vivienda, lo cual debe ser devuelto así mismo. “El arrendador también puede fijar que el arrendatario puede o no subarrendar, según lo que estipula el contrato, y si lo incumple es causa para la terminación del mismo”.
Los inquilinos y los arrendatarios en ocasiones optan por notarizar sus contratos, ya que muchas veces pueden presentarse incumplimientos si el acuerdo es solo verbal. (SAM) (I)

Cuenca.

FUENTE: http://www.eltiempo.com.ec